Hacia Ruán: Lourdes


No sé qué tiene Lourdes. 
No es el mundo de los milagros.
No es el ambiente de las celebraciones multitudinarias. 


Es algo que me devuelve a la ternura, a la grandeza de lo pequeño, a la inocencia restablecida. 
La Gracia con el sabor de María. 

Hacia Ruán: Zaragoza


La primera parada de nuestra peregrinación ha sido la basílica del Pilar, en Zaragoza. 
Últimamente escucho un montón de cosas mistéricas sobre esta basílica. Que si el Pilar es la columna de la flagelación. Que si el demonio lleva siglos queriéndola destruir. Que si los ángeles guardan una de sus puertas...

Yo he celebrado la eucaristía y le he pedido ánimos a la Virgen para dedicarme a la evangelización. 

El paganismo de la época de Santiago era duro de roer, pero nuestro neopaganismo de estatuas y casilla de la renta no le anda a la zaga.

El Gran Reemplazo

La victoria siempre es de la demografía, por muchos mestizajes culturales que haya.

En Israel, la gran batalla no es la de los asentamientos, ni la de los muros... es la batalla del crecimiento poblacional. No se produce el dominio sostenible de un territorio si no eres capaz de colonizarlo, de habitarlo.

La suicida demografía de la Europa postcristiana, frente a la optimista demografía musulmana, es el elefante en la habitación del que nadie habla.

Los futuros libros de historia, escritos en árabe, llamarán a nuestra época "El Gran Reemplazo". 

Ricachones

Cristiano Ronaldo se ha comprado dos niños.
Lo dicen los periódicos como si nada.
Cuando la cimitarra venga, no se perderá casi nada que merezca una lágrima.

Humildad

El padre Ángel es un personaje de la farándula que, si no existiera, habría que inventarlo, porque le da gracia al asunto de pertenecer a una institución decadente como la iglesia estatal española.
Ahora va por ahí presentando un libro sobre sí mismo que se titula "Padre Ángel, la humildad y la rebeldía". Lo ha escrito una de sus empleadas, así que seguro que todo lo que dice es verdad.
A mí me encanta que la gente que es humilde lo ostente.
Porque, si no lo ostentas, ¿para qué serlo?